Sabiduría es un vocablo que proviene de saber, pero de un saber que
va más allá de la experiencia, el conocimiento y la inteligencia. Es
una combinación de todas ellas y se da en la persona que ha madurado
internamente. O sea que es “la madurez del saber”.
La
sabiduría está ligada a la trascendencia, puede perdurar en el
tiempo y no volverse obsoleta. Los sabios, son aquellos que han
incorporado esta virtud en sus vidas cotidianas y poseen la
capacidad de transmitir esa sabiduría a sus semejantes.
Los consejos de los sabios son dignos de ser considerados porque van
más allá de un simple consejo perteneciente a un solo punto de vista
personal, es decir, está forjado por un cúmulo de experiencias y
conocimientos provenientes de las más variadas formas de pensar,
sentir y actuar.
Por ello es posible confiar en la sabiduría proveniente de hombres
iluminados que pasan a irradiar la luz y el calor divino (que
metafóricamente son la verdad y el amor) a las personas que les
rodean. ¿Y cómo reconocer a quienes poseen este don? Muy simple,
reconociendo en primer lugar nuestras propias carencias y en segundo
lugar, teniendo un espíritu abierto y perceptivo al amor y a la
verdad que puedan provenir de otros seres semejantes a mi. De esta
manera seremos capaces de reconocerlos.
Aquellos que, queriendo o sin querer, han sido los fundadores de las
principales religiones del mundo, los llamados santos y profetas de
todos los tiempos, los filósofos y científicos de renombre han
experimentado en ellos mismos y transmitido a los demás el valor de
la sabiduría. Pero principalmente podemos decir que quienes les
reconocieron y creyeron en su palabras también fueron sabios al
hacerlo.
Los valores que más se vinculan con esta virtud es la humildad y el
desinterés personal, también la practicidad, pues el sabio se
caracteriza por ayudar a resolver los problemas que se presentan en
la vida cotidiana.
Son dichosos en gran manera quienes tienen en su hogar o muy cerca
la presencia frecuente de los abuelos, porque ellos representan la
sabiduría de la vida misma. Sabio es un abuelo que abraza con mucho
amor a sus nietos y sabios son también los padres que dejan que sus
hijos vayan en pos de sus abuelos.
Forjar el carácter es sinónimo de incorporar valores y virtudes en
nuestro diario vivir e ir en busca de la integridad como persona,
así podremos alcanzar la sabiduría como corona de todos los
esfuerzos concientes en busca de dicho objetivo.
El amor a Dios, a la verdad y al prójimo sin distinción de raza,
clase social o cualquier otra diferencia, son aspectos fundamentales
para adquirir sabiduría. Por tal motivo dijimos al comienzo de que
es más que la mera inteligencia, el conocimiento o la experiencia,
pues está impregnada de un amor genuino y universal.