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¿Qué es el amor?
Todos hablamos de amor y buscamos el amor verdadero, pero... ¿Qué es
el amor? ¿Es una fuerza? Si. ¿Es un sentimiento? Si. ¿Es una ley?
Si. ¿Es el origen de algo? Si. ¿Es el proceso de algo? Si. ¿Es el
resultado de algo? Si. El amor es todo eso y se expresa de
innumerables maneras.
Las expresiones del amor como "origen" pueden ser: La creación de
algo, (quien crea una obra de arte, por ejemplo está expresando este
tipo de amor), la concepción, el amor a primera vista, el
nacimiento, el amanecer, la inspiración, el sentimiento, la siembra,
la necesidad, el deseo.
Las expresiones del amor como "proceso" pueden ser: La construcción,
(ama quien construye algo por el bien de los
demás),
la entrega, el sacrificio, la ofrenda, el razonamiento, el perdón,
la diversión, el placer, la reproducción, la acción, la
alimentación, la unificación.
Las expresiones del amor como "resultado": La unión (entre dos
seres, por ejemplo), el cumplimiento, el éxito, la muerte, la
voluntad, la elevación, la contemplación, el gozo, la victoria, la
paz, la cosecha, la alegría y la perfección.
Desde otra perspectiva, el amor puede clasificarse en dos tipos, un
amor "activo", el cual busca iniciar una relación, busca dar o
compartir; y un amor "pasivo" que busca recibir y responder.
¿Cuál es la fuente del amor?
Dios es el origen del amor, la fuente infinita de todos los valores
y las virtudes esenciales.
Sin amor, ya sea éste de tipo "activo" o "pasivo", carecemos de la
motivación para vivir correctamente y de actuar de una manera
agradable a los demás.
También podemos diferenciar al amor según los diversos
niveles
de la existencia (individual, de pareja, grupal, familiar, hacia la
naturaleza, etc.)
La familia es la principal escuela del amor. En ella aprendemos a
amar y ser amados como hijos, como hermanos, como esposos y como
padres.
Cuando el amor es altruista, es decir, cuando se dirige hacia los
demás, puede crecer y desarrollarse cada vez más, trayendo como
resultado el bienestar de todos los seres que rodean a la persona
que lo encarna. En cambio, si el amor está centrado sólo en sí
mismo, en satisfacer solamente los deseos egoístas, la persona que
practica este amor equivocado, comienza tarde o temprano a entrar en
conflicto consigo mismo y con el resto de los seres que le rodean.
El amor egoísta es "amor falso", no es amor en el verdadero sentido
de la palabra, es un amor posesivo y trae resultados destructivos
para quien "ama" y para quien es "amado" de esta manera errónea.
Por ello es necesario saber discernir entre el amor verdadero (o
amor propiamente dicho) y el amor falso, lo cual no es amor en
absoluto.
"Si te amas a ti mismo en el sentido verdadero (autoestima) podrás
amar verdaderamente a los demás".
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¿Qué es la alegría?
La alegría es el fruto del amor; es el
resultado de alcanzar o cumplir una meta, un sueño o un ideal. Es
compartir la vida con todos sus altibajos y desafíos, en compañía de
los seres queridos.
El placer y la alegría se diferencian porque el placer pertenece a
las sensaciones físicas, a los sentidos del cuerpo, mientras que la
alegría corresponde al mundo de las emociones.
Para
desarrollar la virtud de la alegría, debemos practicar el optimismo,
la positividad, el servicio y la generosidad, entre otros valores.
Al recibir alegría de los demás, podemos experimentar cierto grado
de felicidad, sin embargo, si somos capaces de dar alegría a otros,
obtendremos aún más felicidad.
Un espíritu alegre está lleno de satisfacciones internas producidas
por pequeñas y sabias actitudes cotidianas, tales como emprender con
responsabilidad una determinada tarea que beneficie a la familia o a
la comunidad, estudiar o trabajar con vocación de servicio, etc.
Cuando un artista, por ejemplo, ve reflejada su naturaleza interior
en su obra, experimenta una alegría indescriptible, después de haber
invertido su tiempo, talento, creatividad y energía.
Dedicarse
a un trabajo creativo nos produce alegría, especialmente cuando la
tarea concretada coincide con lo anteriormente proyectado en la
imaginación.
La pérdida de algo o de alguien querido produce lo opuesto a la
alegría, es decir la tristeza, sin embargo, si sabemos meditar y
reflexionar acerca de los vaivenes de la vida, y rescatamos el lado
positivo de dicha pérdida, nuestro sufrimiento se transforma en
crecimiento para nuestro ser, el cual nos ayuda para madurar hacia
un estado de mayor plenitud e integridad.
Para finalizar, una frase célebre del poeta hindú Rabíndranath
Tagore:
“Yo dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la
vida era servicio. Serví y vi que el servicio era alegría.”
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