Valores humanos para mejorar día a día tu calidad de vida

 

Taller de valores y virtudes

"Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine de Saint Exúpery)


Año 2          Número 26          30 de agosto de 2006



 

.:. Editorial .:.


Estimado lector:
 

Símbolo de los valores y las virtudesBienvenido al Boletín Nº 26 del Taller de Valores y Virtudes. Te recordamos que si deseas acceder a los números anteriores puedes hacerlo visitando la siguiente dirección:
http://www.valoresyvirtudes.com.ar/anteriores.htm

 

En el envío anterior, en Meditación para la compasión, el link al trabajo completo es el siguiente:

 

www.ciag-gnosis.org/conferencias/compasion_joya_que_concede_todos_los_deseos.shtml

 

Pedimos disculpas por el error.


Te deseamos un buen día y nos reencontramos muy pronto.

 

Juan Varga
Antonio Del Ristoro

Editores

 

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.:. Humor .:.


Sobre la política

 

El párroco se estaba retirando después de 25 años a cargo de la parroquia y los feligreses decidieron ofrecer una cena de despedida en su honor.


Se escogió a un destacado político local, miembro de la parroquia, para dar un pequeño discurso durante la cena. Pero se retrasó y el sacerdote decidió entonces decir unas breves palabras mientras esperaban al político.


"Obtuve mi primera impresión sobre esta parroquia en la primera confesión que debí escuchar. Pensé que había sido destinado a un lugar terrible. La primera persona que entró a mi confesionario me dijo que había robado un televisor y que, al ser detenido por la policía, casi había matado al oficial. Había robado dinero a sus padres, sustraído mercancía de su sitio de trabajo, había tenido un romance con la esposa de su jefe y tomaba estupefacientes. Yo estaba anonadado...


Pero a medida que pasaban los días, me di cuenta que la gente de esta parroquia no era nada así y que ciertamente había venido a una comunidad llena de gente buena y amable...".


Justo cuando el sacerdote terminaba sus palabras, el político entró al salón, disculpándose por la tardanza. Inmediatamente comenzó su presentación y el discurso en honor del párroco saliente.

"Nunca olvidaré el primer día que el Padre llegó a nuestra parroquia", dijo el político.


"De hecho, tuve el honor de ser el primero en confesarme con él"

 

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.:. Valores y virtudes .:.


Dignidad

 

La dignidad es tal vez uno de los valores más difíciles de conceptualizar, dado que se le invoca desde los diversos ámbitos de la sociedad, y en todos ellos suele significar algo muy distinto. Pero en este pequeño ensayo sintetizador intentaremos presentar una idea de la dignidad desde la óptica de los valores y las virtudes que unifique dichos ámbitos y la coloque como un valor universal y trascendente.

Incluso en nuestra vida cotidiana empleamos el término con matices muy distintos, así, podemos reconocer expresiones tales como: “hizo su trabajo muy dignamente” o “¿es que tú no tienes dignidad?” refiriéndose a alguien que se está comportando de forma indecorosa.

DignidadSe puede hablar, por un lado, del hombre “digno” y por otro lado del hombre digno de” tal o cual cosa. En la primera se lo asocia con el honor, con la esencia del ser humano. Y en la segunda se aprecia a la dignidad como un mérito para poseer o gozar de determinado bien.

Ser digno significa reconocer y poseer los derechos básicos y fundamentales de todo ser humano. Derecho a la vida, derecho a amar y ser amado, derecho a ser reconocido y a poseer y administrar bienes, tanto personales como públicos; más allá de las diferencias de género, raza, nacionalidad, religión o clase social. Todos tenemos el derecho de vivir dignamente.

Por lo tanto la dignidad también está ligada a la calidad de vida y ésta a su vez a la responsabilidad. Se es digno en tanto y en cuanto se cumpla con la responsabilidad que cada ser humano posea.

¿Se puede practicar la dignidad como una virtud a incorporar o solo es un valor intrínseco que no es afectado por las conductas humanas? Tal como dijimos anteriormente, este valor está asociado tanto al derecho de tener y ejercer como al ejercicio de la responsabilidad. Ninguna virtud puede ser aislada como una partícula en un laboratorio, sino que está siempre conectada con las demás. Por lo tanto, a medida que nos trabajamos a nosotros mismos en el desarrollo de los valores y las virtudes, crece y se consolida el valor de la dignidad.Dignidad

El fundamento de la dignidad humana es el reconocimiento de lo divino en nosotros, es decir de los atributos que nos hacen seres fenomenales y/o resultantes de la Creación. Por consiguiente la acción ética y moral se orienta según este reconocimiento de lo divino o trascendente en cada uno de nosotros.

La dignidad humana es la piedra angular de todo ser humano, sin ella nuestro barco navega sin brújula y sin destino alguno. Es el último reducto de la propia libertad. Tener dignidad es tener respeto a uno mismo y a los demás, a los valores y las creencias propias y de los otros. Por dignidad muchos seres humanos se han ganado el derecho a la inmortalidad.

Digno es aquel que ama su propia integridad y que nunca renunciará a su propio respeto, al amor a sí mismo, a su familia, al amor a su Dios que le dio el primer soplo de vida y con ello a la propia conciencia que lo guía a vivir los principios éticos fundamentales. Poseer dignidad es morir con la conciencia tranquila, porque salvaguardamos el alma inmortal que es la esencia misma de nuestra existencia.

Si debemos hablar de una dignidad pura y esencial, lo debemos hacer alejados del egocentrismo. Si encaramos el tema desde el punto de vista de “mi dignidad como parte de mis derechos, porque forma parte de mi vida, porque yo soy libre”, caemos en una dignidad egocéntrica, desprovista de valores al estar centrada sólo en uno mismo.

Desde el aspecto social, tenemos dignidad por tener el potencial de establecer vínculos que constituyen a la familia como “célula básica y fundamental de la sociedad” y crear redes que permitan la convivencia armoniosa entre los pueblos. En estos ámbitos familiares y sociales los méritos son compartidos y la dignidad encuentra su común denominador.

Los valores tales como la decencia, la honestidad, la humildad, la nobleza, la seriedad, la mesura, la sensibilidad, etc. en nuestro accionar diario, forman parte de la consolidación de nuestra propia dignidad.

En conclusión, nuestra dignidad tiene su base principalmente en los atributos que recibimos como seres creados por nuestro ser Creador, por las relaciones y vínculos que conformamos con otros, ya sea en la familia como en la sociedad compartiendo un propósito común y por último viene nuestra actitud como individuos.
 

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Más valores

 

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..:. Pequeñas reflexiones .:.


“Por más miserable y adversa que sea la situación, nunca se debe perder la dignidad.”

Eduardo Corales

“En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.”

Mahatma Gandhi

“Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo.”

Abraham Lincoln

“La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena.”

Sir Francis Bacon

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Artículo 1º de la Declaración Universal de Derechos Humanos

 

Más pequeñas reflexiones

 

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.:. Artículos .:.


La dignidad, un valor olvidado

 

Finalmente vamos a tener que darle la razón a Erich Fromm cuando, en su libro “ Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea”,afirmaba que la sociedad está enferma psicológica y mentalmente. Decía Fromm que “una sociedad sana es aquella capaz de desarrollar la capacidad del hombre para amar a su prójimo, para trabajar creadoramente, para desarrollar su razón y su objetividad, para tener un sentimiento de sí mismo basado en el de sus propias capacidades productivas”.

Agregaba: “una sociedad que muestra características de insanía es aquella que crea hostilidad mutua y recelos, que convierte al hombre en un instrumento de uso y explotación para otros, que lo priva de un sentimiento de sí mismo, salvo en la medida en que se somete a otros o se convierte en un autómata”.

 

Texto completo

http://www.valoresyvirtudes.com.ar/dignidad.htm

 

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.:. Historias para compartir .:.


Basta de platos indigestos

 

Alguien, hace poco, me refirió este significativo episodio de la vida real. Durante un viaje de autobús, se comenzó a proyectar una película. Claro, hoy día cualquier línea que se las dé de moderna ha de tener entronizada en todos sus vehículos a la diosa televisión... Pues bien, resulta que ese día (como, por desgracia, otros tantos) “tocó” una película pesadamente erótica.

Hasta tal punto que una de las señoras que allí viajaban, no pudiendo aguantar más ese aluvión indigesto de sexo, se levantó, se dirigió al conductor y le dijo -o seguramente le gritó-: “¿Hasta cuando va a durar esta ración de porquería?” El conductor la miró asustado. Y tal debió ser la expresión de aquella señora que, tartamudeando, el chofer apagó el video, mientras le respondía: “Usted disculpe, señora...”

Y en ese momento acaeció algo digno de asombro: la mayor parte de los pasajeros -entre ellos muchos jóvenes- se puso a aplaudir a aquella señora por haberles librado de ese degradante espectáculo.

Así que, curiosamente, la mayoría de los que iban en el autobús estaba a disgusto con la basura que se les estaba transmitiendo. Pero ninguno se puso de pie para protestar y poner remedio a la situación. ¡Cuánta cobardía junta en tan poco espacio!

¿Por qué será que tanta gente en nuestros días acaba tragándose lo que se ha puesto de moda -aunque sea basura- cuando en realidad por dentro les revienta e indigesta? Quizá es porque actualmente el sexo, la pornografía y el erotismo son algunos de los ingredientes necesarios para que cualquier película, o anuncio de lo que sea, pueda servirse al público. Y claro, la abundancia y el abarrotamiento es tal, que muchos terminan picando y otros tantos empachados.

Pero también es verdad que en esto, como en la comida, el que no quiere ni probar ni comer algo, porque sabe que le sienta mal, si es sensato, no se lo come. Lo deja de lado por más que se empeñen en ponérselo delante por doquier y traten de adornárselo con los moños del “es fenomenal”, “todos lo hacen” y “no pasa nada”.

Porque ni es tan fenomenal como lo pintan, ni mucho menos todos lo hacen y sí que pasan muchas cosas indeseadas que no suelen salir en las pantallas, sino en la vida. Y la peor de todas es quizá que esa moda de lo erótico a ultranza, al hombre lo animaliza.

Así que, en nombre de los que queremos seguir haciendo honor a nuestra dignidad humana, ¡basta ya de platos indigestos!

Autor: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma
Fuente: Catholic.net

 

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Más historias

 

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.:. Un regalo para el alma .:.


En esta sección te regalaremos un e-book (libro electrónico) especialmente escogido para que puedas bajarlo a tu PC y disfrutarlo en tu hogar.

 

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