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"Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine
de Saint Exúpery)
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Año 2
Número 23
14 de abril de 2006
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Editorial .:.
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Estimado lector:
Bienvenido
al Boletín Nº 23 del Taller de Valores y Virtudes. Te recordamos que
si deseas acceder a los números anteriores puedes hacerlo visitando
la siguiente dirección:
http://www.valoresyvirtudes.com.ar/anteriores.htm
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que nos ayudes a difundir nuestra propuesta entre tus contactos.
Felices Pascuas y hasta la próxima.
Juan Varga
Antonio Del Ristoro
Editores
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Inicio
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Humor .:.
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Cuente hasta diez
Un psicólogo hace una entrevista de
admisión para un empleo. Entra el primer candidato:
- Cuente hasta diez, por favor - pide el psicólogo...
- Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.
- ¿Que forma es esta de contar?
- ¡Ah, perdone! es que estoy acostumbrado a contar así por mi
anterior trabajo. Trabajaba en la NASA.
Entra otro candidato:
- Cuente hasta diez.
- Uno, tres, cinco, siete, nueve, diez, ocho, seis, cuatro, dos.
- Pero... ¿y por qué cuenta así?
- Lo siento, es que antes era cartero, y la fuerza de la
costumbre... primero los impares de una calle y luego los pares.
El psicólogo, casi al borde de un ataque de nervios, manda pasar al
tercer candidato.
- Perdone... ¿cuál era su anterior empleo?
- Estudiante universitario.
- ¡Ah! bueno, ¿pues será usted capaz de contar hasta diez?
- Sí, hombre! Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota,
caballo y rey.
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Inicio
.:. Valores
y virtudes .:.
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Armonía
La
armonía puede ser definida como la conjunción entre el movimiento,
el orden, la estabilidad y el equilibrio que se percibe en un objeto
real o imaginario, lo cual estimula al sujeto, produciéndole una
agradable sensación de paz, alegría o éxtasis interior.
La naturaleza tiene armonía, es decir posee un ordenamiento que no
es estático sino que está en permanente movimiento e interactúan en
ella ciertas fuerzas o principios elementales.
La armonía es, en cierta manera, sinónimo de equilibrio y
estabilidad, pero se diferencia de estos dos términos en el sentido
de que abarca más cosas y entre ellas está el hecho de que afecta
sensiblemente y benéficamente a nuestro estado de ánimo, a nuestros
sentidos y en especial a nuestros sentimientos.
Generalmente el concepto de armonía está íntimamente relacionado con
las artes, (el diseño, la pintura, la música, la escultura, etc.)
Sin embargo, a la luz de los valores y las virtudes, podemos definir
a la armonía como el valor que permite al hombre entrar en un
vínculo, en una relación de dar y recibir con todas las cosas que le
rodean y con sus semejantes, produciéndose un estado de satisfacción
y bienestar (interior y exterior), tanto en si mismo, como en los
otros seres con quien éste se relaciona. La toma de conciencia de
este valor, su búsqueda y la puesta en práctica en la vida
cotidiana, hace que el sujeto incorpore la armonía como virtud,
convirtiéndose en una persona armoniosa en su quehacer diario.
Cuando observamos una correspondencia o reciprocidad en el vínculo
formado entre dos o más seres o cosas, decimos entonces que hay
armonía en sus relaciones.
El carácter armonioso de un individuo consiste en su capacidad de
adaptarse activamente a las circunstancias (adaptabilidad); de su
flexibilidad al confrontarse con las diferentes maneras de pensar,
sentir y actuar de otras personas y su habilidad de expresarse ante
los demás, con valores tales como la elocuencia, la amabilidad, el
tacto, y la bondad.
Se logra la armonía cuando el sujeto entra en una acción de dar y
recibir con un determinado objeto (la palabra objeto no se refiere
necesariamente a un objeto material, puede ser otra persona o grupo
de personas), pero esta relación por sí misma no es suficiente, es
necesario para que haya armonía el reconocimiento de que entre ambos
existe un propósito motivador en común que une al sujeto con el
objeto; y debe existir también como consecuencia, un resultado que
coincida con dicho propósito.
Se crea de esta manera un fundamento para la armonía, una base de
cuatro posiciones bien definidas a saber: la posición del “sujeto”,
la posición del “objeto”, con quien el sujeto entra en un vínculo o
relación de dar y recibir, la posición del “propósito” común que
unifica a ambos y la posición del “resultado” que se corresponde con
el propósito.
Al conocer estos factores y meditar sobre ellos, podemos proveernos
de una guía u orientación para ir en búsqueda de la armonía.
Esperamos tu opinión en
opinar@valoresyvirtudes.com.ar
Más
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Pequeñas reflexiones .:.
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“Dios deseó que viviéramos en armonía
con el resto de la creación, como verdaderos señores de todas las
cosas.”
Sun Myung Moon
“La armonía nada busca fuera de si misma. Es lo que debe ser;
expresa el bien, el orden, la ley y la verdad; es superior al tiempo
y representa lo eterno.”
Amiel
“La armonía es el alma del mundo. Dios es el orden, la armonía, por
la que existe y se conserva el Universo.”
Pitágoras
“La armonía se obtiene por la virtud.”
Platón
“No hay ni uno solo de los astros que contemplas, que, en sus
evoluciones, no cante como un ángel del cielo y que no una su voz al
coro de los querubines de cándidos ojos. Esta misma armonía se
encuentra en las almas inmortales. Pero en tanto que llevemos
puestas las groseras vestiduras de fango y corrupción con que nos
cubrimos, no podremos oírla.”
Shakespeare
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Historias para compartir .:.
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El violín
Se
cuenta que con un viejo violín, un pobre hombre se ganaba la vida.
Iba por los pueblos, comenzaba a tocar y la gente se reunía a su
alrededor. Tocaba y al final pasaba entre la concurrencia una
agujereada boina con la esperanza de que algún día se llenara.
Cierto día comenzó a tocar como solía, se reunió la gente, y salió
lo de costumbre: unos ruidos más o menos armoniosos. No daba para
más ni el violín ni el violinista. Y acertó a pasar por allí un
famoso compositor y virtuoso del violín. Se acercó también al grupo
y al final le dejaron entre sus manos el instrumento. Con una mirada
valoró las posibilidades, lo afinó, lo preparó... y tocó una pieza
asombrosamente bella. El mismo dueño estaba perplejo y lleno de
asombro. Iba de un lado para otro diciendo:
¡Es mi violín...es mi violín...es mi violín...!
- Nunca pensó que aquellas viejas cuerdas encerraran tantas
posibilidades.
No es difícil que cada uno de nosotros, profundizando un poco en sí
mismo, reconozca que no está rindiendo al máximo de sus
posibilidades. Somos en muchas ocasiones como un viejo violín
estropeado, y nos falta incluso alguna cuerda.
Somos... un instrumento flojo, y además con frecuencia desafinado.
Si intentamos tocar algo serio en la vida, sale eso...unos ruidos
faltos de armonía. Y al final, cada vez que hacemos algo,
necesitamos también pasar nuestra agujereada boina; necesitamos
aplausos, consideración, alabanzas... Nos alimentamos de esas cosas;
y si los que nos rodean no nos echan mucho, nos sentimos
defraudados; viene el pesimismo. En el mejor de los casos se cumple
el refrán: "Quien se alimenta de migajas anda siempre hambriento":
no acaban de llenarnos profundamente las cosas.
Que diferencia cuando dejamos que ese gran compositor, Dios, nos
afine, nos arregle, ponga esa cuerda que falta, y dejemos ¡que El
toque!
Pero también en la vida terrena existen violinistas que nos pueden
afinar; un amigo, un compañero, un maestro, nuestro Director
Espiritual, o cualquier persona de la que podamos obtener
conocimientos, un consejo, una buena idea, una corrección fraterna,
y quedaremos sorprendidos de las posibilidades que había encerradas
en nuestra vida.
Comprobamos que nuestra vida es bella y grandiosa cuanto que somos
instrumentos perfectibles y, si nos proponemos ser mejores,
lucharemos constante e incansablemente por ser: un violín cada vez
mejor afinado.
Esperamos tu opinión en
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