Valores humanos para mejorar día a día tu calidad de vida

 

Taller de valores y virtudes

"Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine de Saint Exúpery)


Año 2          Número 20           19 de enero de 2006



 

.:. Editorial .:.


Estimado lector:
 

Símbolo de los valores y las virtudesBienvenido al Boletín Nº 20 del Taller de Valores y Virtudes. Te recordamos que si deseas acceder a los números anteriores puedes hacerlo visitando la siguiente dirección:
http://www.valoresyvirtudes.com.ar/anteriores.htm

 

Seguramente más de una vez habrán recibido en sus casillas de correo electrónico las famosas cadenas de mensajes en donde se solicita reenviarlo a sus contactos. Algunos de dichos mails poseen “advertencias” o “amenazas” de que tendrán mala suerte y cosas por el estilo, a quienes no lo hagan en los próximos 5 minutos de recibido...

Parece increíble que estos mensajes cadenas se expandieran como reguero de pólvora y que el método utilizado sea el infundir miedo. Una gran mayoría de gente adulta e inteligente envía esos mensajes “por las dudas”…

¿Cuál es nuestra propuesta entonces? Pedimos a nuestros lectores que si consideran valiosos estos contenidos, reenvíen este boletín y den a conocer la página de valores y virtudes, porque si lo hacen estarán ayudando a fomentar una mejor calidad de vida en todos los sentidos.

Y si no lo hacen, en los próximos cinco minutos… :-)

 

Hasta la próxima.

 

Juan Varga
Antonio Del Ristoro

Editores

 

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.:. Humor .:.


Ayuda en carretera

 

Va un campesino con su ciclomotor por la carretera, y se encuentra un camión cargado de melones, atascado en la cuneta. Éste para, y le dice al camionero:
- ¿Qué pasó?
- Me salí de la carretera y no puedo sacarlo, si usted pudiera ir al pueblo a pedir ayuda...
- No es necesario, contesta el campesino, tengo una cuerda, lo enganchamos al ciclomotor y lo sacamos.
- Pero, ¿qué dice?
- ¡Sí, dele, vamos a probar!
Enganchan el camión al ciclomotor y lo sacan del barranco.
Muy impresionado el camionero dice:
- Cuando cuente en mi tierra que me ha sacado de un barranco un ciclomotor con el camión lleno de melones, no me lo van a creer.
- ¿Sí? Pues, cuando yo cuente que me quedé sin nafta y lo saqué pedaleando...

 

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.:. Valores y virtudes .:.


Amor

 

¿Qué es el amor?

Todos hablamos de amor y buscamos el amor verdadero, pero... ¿Qué es el amor? ¿Es una fuerza? Si. ¿Es un sentimiento? Si. ¿Es una ley? Si. ¿Es el origen de algo? Si. ¿Es el proceso de algo? Si. ¿Es el resultado de algo? Si. El amor es todo eso y se expresa de innumerables maneras.

El amorLas expresiones del amor como "origen" pueden ser: La creación de algo, (quien crea una obra de arte, por ejemplo está expresando este tipo de amor), la concepción, el amor a primera vista, el nacimiento, el amanecer, la inspiración, el sentimiento, la siembra, la necesidad, el deseo.

Las expresiones del amor como "proceso" pueden ser: La construcción, (ama quien construye algo por el bien de los demás), la entrega, el sacrificio, la ofrenda, el razonamiento, el perdón, la diversión, el placer, la reproducción, la acción, la alimentación, la unificación.

Las expresiones del amor como "resultado": La unión (entre dos seres, por ejemplo), el cumplimiento, el éxito, la muerte, la voluntad, la elevación, la contemplación, el gozo, la victoria, la paz, la cosecha, la alegría y la perfección.

Desde otra perspectiva, el amor puede clasificarse en dos tipos, un amor "activo", el cual busca iniciar una relación, busca dar o compartir; y un amor "pasivo" que busca recibir y responder.

¿Cuál es la fuente del amor?

Dios es el origen del amor, la fuente infinita de todos los valores y las virtudes esenciales.

Sin amor, ya sea éste de tipo "activo" o "pasivo", carecemos de la motivación para vivir correctamente y de actuar de una manera agradable a los demás.

También podemos diferenciar al amor según los diversos niveles de la existencia (individual, de pareja, grupal, familiar, hacia la naturaleza, etc.)

La familia es la principal escuela del amor. En ella aprendemos a amar y ser amados como hijos, como hermanos, como esposos y como padres.

Cuando el amor es altruista, es decir, cuando se dirige hacia los demás, puede crecer y desarrollarse cada vez más, trayendo como resultado el bienestar de todos los seres que rodean a la persona que lo encarna. En cambio, si el amor está centrado sólo en sí mismo, en satisfacer solamente los deseos egoístas, la persona que practica este amor equivocado, comienza tarde o temprano a entrar en conflicto consigo mismo y con el resto de los seres que le rodean. El amor egoísta es "amor falso", no es amor en el verdadero sentido de la palabra, es un amor posesivo y trae resultados destructivos para quien "ama" y para quien es "amado" de esta manera errónea.

Por ello es necesario saber discernir entre el amor verdadero (o amor propiamente dicho) y el amor falso, lo cual no es amor en absoluto.

"Si te amas a ti mismo en el sentido verdadero (autoestima) podrás amar verdaderamente a los demás".

 

Esperamos tu opinión en opinar@valoresyvirtudes.com.ar

 

Más valores

 

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..:. Pequeñas reflexiones .:.


“Dime a quien amas y te diré quién eres."

Houssaye

“El corazón que ama siempre se mantiene joven.”

Proverbio griego

“Quien ama al mundo en su persona es digno de que se le confíe el reino.”

Lao Tsé

“No hay necesidad de ir en busca de un remedio para curar los males de nuestro tiempo. El remedio ya existe: es ofrecerse uno mismo a quienes han caído tan bajo que incluso la esperanza les falla. Abrid vuestro corazón de par en par.”

René Bazin

“No hay mayor gloria que morir por amor.”

Gabriel García Márquez

“El amor verdadero es, andar y andar, dar, perdonar y olvidar, olvidar lo que ha dado y olvidar que ha perdonado y continuar andando.”

Eduardo Corales

“Todo cuanto necesitas es amor.”

Los Beatles
 

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.:. Historias para compartir .:.


La prueba final del amor

 

John X se levantó del banco, arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón él conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa.

Su interés en ella había comenzado 13 meses antes en una Biblioteca de Florida. Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro sino por las notas escritas en el margen. La escritura suave reflejaba un alma pensativa y una mente brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell.

Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección. Ella vivía en Nueva York.

Él le escribió una carta para presentarse y para invitarla a corresponderle.

Al día siguiente, John fue enviado por barco para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó.

Ella sentía que si a él de verdad le importaba, no importaría cómo ella luciera.

Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, ellos arreglaron su primer encuentro: A las siete de la tarde, en la Gran Estación Central de Nueva York: "Tú me reconocerás" ella dijo, "por la rosa roja que llevaré en la solapa".

Así que a las siete John estaba en la estación buscándola.

Dejaré que el señor X les diga lo que sucedió: "Una joven mujer vino hacia mí, su figura era alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como flores. Sus labios y su mentón tenían una gentil firmeza y en su traje verde pálido era como la primavera en vida. Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta que no llevaba la rosa.

Mientras me movía, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios: "¿Vas por mi vía, marinero?" Murmuró ella. Casi incontrolablemente di un paso hacia ella y entonces, vi a Hollis Maynell. Estaba parada casi directamente detrás de la chica. Una mujer de más de 40 años, con cabello grisáceo y bajo un sombrero gastado. Era más que rellenita, sus pies con gruesos tobillos descansaban en zapatos de suela baja. La chica en el traje verde se iba rápidamente. Sentí como si me partiera en dos:

Mi deseo tan agudo de seguirla, y a la vez tan profundo mi anhelo por la mujer cuyo espíritu me había acompañado y apoyado. Y ahí estaba ella. Su pálida y rolliza cara era gentil y sensible, sus ojos grises tenían un brillo cálido y amigable... No vacilé: Mis dedos apretaron la pequeña y usada copia de cuero del libro que era para identificarme con ella. Esto no sería amor, pero sería algo preciado, algo quizá mejor que el amor, una amistad por la que había y debía estar siempre agradecido. Cuadré mis hombros, saludé y le ofrecí el libro a la mujer, aunque mientras hablaba me sentí ahogado por la amargura de mi decepción. Soy el Teniente John X, y usted debe ser la Srta. Maynell.

Estoy muy contento que me pudiera conocer. ¿La puedo llevar a cenar?

La cara de la mujer se ensanchó en una sonrisa tolerante.

"No sé de qué se trata esto hijo" ella respondió, "pero la señorita en el traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. Y ella dijo que si usted me invitaba a cenar yo le diría que lo está esperando en el restaurante del frente. Ella dijo que era una clase de prueba!"

No es difícil de entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell.

La verdadera naturaleza de un corazón se ve en su respuesta a lo no atractivo.
 

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